Translate

martes, 6 de noviembre de 2012

" - Pourquoi tu m'aimes? (¿Porqué me amas?)
   - Par-ce-que tu es vieille... et laide." (porque eres vieja... y fea)
Les choses de la vie, 1970, Dir. Claude Sautet

San Salvador, 6 de Noviembre de 2012


Claude Sautet durante el rodaje de
Un mauvais fils (1980)
Sautet es un director que transmite desde el guión porque fue tan buen director como guionista y, si acaso, más prolifero en lo segundo que en lo primero. Tras unos comienzos que van desde la comedia un tanto infantil (Bonjour sourire, 1955, de la cual tiempo después renegaría) hasta un interesante escarceo por el cine negro (Classe tous risques, 1960, y L'arme à gauche, 1964, donde sobresale la actuación de Lino Ventura), en su madurez se centra en el cine más personal e íntimo donde Schneider y Piccoli van a brillar con luz propia, aportando cada uno 5 actuaciones en las 6 películas siguientes, a saber, Les choses de la vie (1970), Max et les ferrailleurs (1971), César et Rosalie (1972), Vincent, François, Paul... et les autres (1974), Mado (1976) y finalmente Une histoire simple (1978)

Piccoli, que actúa en todas como protagonista salvo en César et Rosalie (donde su papel natural lo adopta un magnífico Yves Montand), participa sin embargo en dicha producción aportando la voz en off que relata la historia. Schneider, actúa en todas como protagonista salvo en Vincent, François, Paul... et les autres, película que gira en torno a la peculiar amistad de tres hombres y que por lo tanto carece de protagonista femenina.

Como vemos todas ellas se forjan en la década de los 70, pero el tiempo pasa y Sautet, Schneider y Piccoli se separan y embarcan en nuevos proyectos... Desde une histoire simple, Sautet solo rueda en los siguientes 10 años dos películas: Un mauvais fils (1980), y Garçon! (1983) donde recurre nuevamente a Yves Montand, pero ninguna alcanza el éxito de las anteriores... el director es víctima de su propio listón y decide reinventarse, adaptarse a los cambios, y busca nuevos actores a los que sacar el máximo... 


Auteuil y Béart en L'amour en douce (1984)
Sautet quedaría seguramente impresionado por las actuaciones de Émmanuelle Béart y de Daniel Auteuil en L'amour en douce (Édouard Molinaro, 1984) y, sobre todo, por Manon des Sources (Claude Berri, 1987, a partir de la obra del escritor y cineasta Marcel Pagnol), por la cual ambos ganaron sendos Césars de l'Académie des Arts et Téchniques du Cinéma (queda como anécdota que ambos fueron pareja desde el 84 hasta el 95). El caso es que la presencia de Schneider y Piccoli fue reemplazada por estos actores en su última etapa como director. Así ella actúa en las dos últimas películas mientras él en la penúltima y la antepenúltima, coincidiendo por lo tanto ambos en Un coeur en hiver (1992). 


Esta última etapa fue la más laureada de Sautet, aunque no por ello mejor, ya que tanto por Un coeur en hiver como por Nelly et monsieur Arnaud (1995) fue premiado con el Cesar a la mejor dirección. Ambos son buenos actores, aunque Auteuil está un par de peldaños por encima de Béart.


Émmanuelle Béart
Manon es la más reconocida de cuantas películas rodaron juntos, pero hay muchas no tan afamadas en las que dejan su sello conjuntamente como en Une femme française (Régis Wargnier, 1995) o por separado como en, por ejemplo, Nathalie X (Anne Fontaine, 2003) donde actúa Béart. De Auteuil hay tantas que solo citaré algunas: Jean de Florette (Claude Berri, 1986, que es la primera parte de Manon des sources, y que para mi es de lo mejorcito del cine francés, con grandes actuaciones de Yves Montand y Gérard Dépardieu), La veuve de Saint-Pierre (Patrice Leconte, 1999), Le placard (Francis Veber, 1999), etc., así como en otras películas no tan notables pero en las que siempre deja huella como en Caché (Michael Haneke, 2005) o 36 quai des orfèvres (Olivier Marchal, 2004).


Pero volvamos a Schneider y Piccoli... Las suyas son actuaciones tan magnificas que poco puedo aportar yo, sin embargo, si cabe destacar que Sautet supo sacar de Schneider momentos estelares que quedan ya en la historia del cine europeo y mundial.


Romy Schneider
Esta espléndida actriz da vida a Hélène en Les choses de la vie con una fuerza abrumadora, como a Lily en el de Max et les ferrailleurs o a Rosalie en César et Rosalie y en menor medida, a mi gusto, aunque siempre a un gran nivel, a Hélène en Mado (siendo éste un papel secundario) o a Marie en Une histoire simple (aunque fue precisamente este papel el que le permitiera obtener su segundo Cesar en 1979)En Les choses de la vie, tanto ella como Piccoli rozan la perfección, si bien es cierto que el papel de Piccoli me parece más sencillo, no por ello es menos importante ya que él es el eje de toda la película (mientras que en Max et les ferrailleurs me parece justo lo contrario, mientras ella es el eje de la película, me parece más complicado el papel de él). 

Hay quien dice que hay un antes y un después en la carrera de Schneider tras encarnar a Hélène, paradigma de la mujer moderna, independiente, fuerte y frágil, y profundamente enamorada y que, sin embargo, no alcanza nunca el equilibrio entre su serenidad exterior y su tormenta interior; surgen entonces las comparaciones inevitables con el enorme trauma personal que le provoca la decepción amorosa que sufre con Alain Delon, y que desde que se convierte en Hélène, ya no interpretará más sus papeles sino que los vivirá. Quizás sea cierto...


Alain Delon conoce a Romy Schneider cuando ella aterriza para rodar la película Christine (Pierre Gaspard-Huit, 1958), él es el designado por la productora para ir a esperarla a los pies del avión con un ramo de flores para darla al bienvenida a tierra firme (en ese momento ella ya era una estrella emergente mientras que él aún no), a veces la vida tiene estos caprichos... en pocos meses son el centro de las miradas en las soirées parisiennes, ambos muy guapos y jóvenes, él francés y ella germana, él moreno y ella rubia, ricos, famosos, todo encaja. ¿Todo? No, todo no. Con el tiempo Delon se distancia y en el año 1961 comienzan los rumores/escándalos de escarceos de Delon, siendo la más notoria la que mantiene con la cantante Nico (con quien presuntamente tiene un hijo en 1962 aunque nunca lo llega a reconocer como tal) y por otro lado se inicia una relación peculiar del actor con Luchino Visconti, controvertido director y reconocido homosexual (el propio Delon años después se declararía abiertamente bisexual)... 
Alain y Romy en París durante su relación

En ese mismo año, 1961, Visconti dirige a ambos por separado, a él en la exitosa Rocco et ses frères (1960) y a ella en Boccaccio '70, un ensayo cinematográfico mordaz sobre el amor y el deseo en la Italia de los 70 de 4 directores italianos de primera línea (Mario Monicelli, Federico Fellini, Luchino Visconti y Vittorio de Sica), en el cual Schneider -en el cortometraje de Visconti Il lavoro- hace el papel de una mujer que al conocer que su marido es aficionado a las prostitutas decide cobrarle por sus propios servicios conyugales... a pesar de las limitaciones del papel y del tiempo, nuevamente Romy no defrauda en la pantalla...


Delon y Schneider en La Piscine (Jacques Deray, 1968)
...pero  en su vida personal, a una joven y frágil Schneider su relación con Delon se le escapa de las manos, no puede cambiarle y no puede con ello, y acaba por derrapar... Finalmente en 1964 la pareja de moda se separa; Delon había dejado embarazada a Nathalie, su por entonces amante y con quien se casará posteriormente. 

Rápidamente surgen nuevas parejas, y sin embargo, en medio de parejas formales, múltiples amantes por ambos lados (La propia Schneider fue, parece ser, algo más que la musa de Claude Chabrol, lo cual no sorprendería a nadie viendo como capta toda su esencia con la cámara, como apura cada gota de su clepsidra). 


La vida sigue... los años pasan... y ambos triunfan en la gran pantalla por separado. 


Romy y Alain
Ella con grandes papeles pero incapaz de encontrar el equilibrio personal en su vida en la que encadena dos bodas, dos hijos y diversos amantes. Él por su parte alterna buenos y malos papeles con una vida también tempestuosa,  mucho éxito inicial, y tras un breve tiempo de estabilidad con Nathalie, retorna al mundo extraconyugal al que nunca supo renunciar, tocando primero el cielo en los 70 y luego el infierno en los 80 y 90. Delon es mejor actor de lo que puede parecer a simple vista cuando se le observa fuera de la pantalla (donde su aspecto arrogante y chulesco es lamentable),  pero a mi entender su fama fue muy exagerada y, sin duda, es mucho peor actor de lo que él mismo opina. Él, dueño de un ego en lo que si es inigualable, se ha llegado a comparar al propio Clint Eastwoodcon y sin perdón.


Con el tiempo ambos volvieron a encontrarse en La piscine (Jacques Deray, 1968), una película que deja imágenes para la historia y para su propia historia. La interpretación queda en un segundo plano, se respira en el rodaje lo que fue, lo que no fue, y lo que pudo haber sido, con una atmósfera espesa que puede observarse al ver la película, y en medio de un asunto complicado en el cual aparece muerto el guardaespaldas de Delon en París (con dos teorías, la de un ajuste de cuentas de la mafia o la de un peculiar trío amoroso con el actor y su mujer), uno más de los diversos escándalos que salpicarían al actor...


Hélène (Romy) acaricia la mano de Pierre (Michel) en
Les choses de la vie
Como siempre, Hollywood tomó prestado el guión y sacó su Intersection (Mark Rydell, 1994), con Richard Gere y Sharon Stone, pero claro, coger esta película y darle un toque americano no deja de ser como comerse un chuletón frito en aceite de girasol y con coca-cola, no puede salir bien. Sharon Stone es una actriz limitada a ciertos papeles muy muy concretos, en estos puede llegar a transmitir como actriz, pero no tiene ni de lejos la profundidad requerida, y Richard Gere es la calcamonía guaperas de todo a cien de Piccoli. Más allá de Sautet, Romy Schneider tiene en su haber películas tan diferentes con directores tan afamados como Visconti, Welles, Chabrol, Preminger, con roles muy dispares, pero siempre dando un calor especial a sus interpretaciones. 

No conozco aún el conjunto de toda su filmografía, pero sin duda, Sautet tiene el mérito de captar la profundidad turbulenta del alma de la actriz en la vida real y de como volcar toda esa simbiosis entre independencia, fragilidad, seguridad, indecisión, espontaneidad, sensualidad, carisma, dulzura, personalidad, símbolo de mujer liberada y a su vez prisionera de su propia liberación, definiciones que la atenazan dentro y fuera de la pantalla. 


Romy Schneider

Es quizás la actriz más francesa de las austriacas o la más germana de las francesas, capaz de transmitir todo el calor del mundo con su mirada y toda la frialdad con sus gestos y, minutos después, justo lo contrario; en esa línea tan delgada en la que transitaba, era demasiado fácil caer de un lado, solo cabía una vida tan trágica como sus personajes. Sautet que es un maestro en mirar en el interior más recóndito del ser humano corriente, sin necesidad de grandes personajes ilustres, encontró en Romy Schneider una mina para su talento como director.


Sin embargo, la química tan especial de Romy y Michel traspasa la mirada de Sautet. Hay quien dice que las mejores películas de Schneider llegan de la mano de otros directores como en L'important c'est d'aimer (Andrej Zulawski, 1974, papel por el cual ganó su primer Cesar)  o Vieux fusil (Roberto Enrico, 1975) y de Piccoli también en películas como Dillinger est mort (Marco Ferreri, 1968), donde realiza uno de sus mejores papeles, Belle de jour (Luis Buñuel, 1966, donde comparte cartel con Cathérine Deneuve), La décade prodigieuse (Claude Chabril, 1971, donde sobresale la actuación de Orson Welles y Anthony Perkins),  La belle noiseuse (Jacques Rivette, 1991, donde sobresale la actuación de Émmanuelle Béart), etc. 



Michel Piccoli y Romy Schneider
Más allá de Sautet, decía, se les puede ver juntos en otras películas (que sin embargo no logran captar la química tan especial que flota entre ambos actores como lo logra Sautet) como La voleuse (Jean Chapot, 1966), Le trio infernal (Francis Girod, 1974) o en La passante du sans-souci, de Jacques Rouffio (1982), que sería a la postre la última película de Romy Schneider, un año después del fallecimiento de su hijo en un trágico accidente, y antes de -supuestamente- suicidarse con alcohol y barbitúricos o como consecuencia de un fallo cardíaco por sus excesos, poco importa ya a estas alturas. La actriz, en plena madurez, fue un fiel reflejo en la vida real de la Romy Schneider que nos muestra Sautet en sus películas, una mujer que según el momento puede ser tan segura que desarme a cualquier hombre o tan frágil que se rompa en mil pedazos. Ese es su talento y quizás también su perdición. Ese y su mirada, su eterna mirada... Romy y Michel, Michel y Romy, mis respetos, mi agradecimiento y mi admiración.


"Elle ne supporte ni la médiocrité ni la décrépitude des sentiments. Elle peut en donner beaucoup. Elle jouera toujours… car Romy possède un visage que le temps ne peut détruire. Il ne peut que l’épanouir." 
Claude Sautet
("No soporta ni la mediocridad ni la decrepitud de los sentimientos. Puede dar mucho. Actuará siempre... porque Romy posee una cara que el tiempo no puede destruir. Solo puede hacerla florecer.")

"Romy, c’est la vivacité même, une vivacité animale, avec des changements d’expression brutaux, allant de l’agressivité la plus virile à la douceur la plus subtile. C’est l’actrice qui dépasse le quotidien, qui prend une dimension solaire. Elle possède cette ambiguïté qui fait l’apanage des grandes stars."
Claude Sautet
("Romy es la vivacidad en si, una vivacidad animal, con cambios de expresión brutales, que van de la agresividad más viril a la dulzura más sutil. Es la actriz que supera lo cotidiano, que adopta una dimensión solar. Posee esa ambigüedad que hace exclusivas a las grandes estrellas.")

"Il faut toujours que j’aille au bout, même si ce n’est pas bien. J’aime aller aux limites du possible, dans la profession comme dans la vie sentimentale. Je ne regrette rien ! Il faut avoir plusieurs passions dans la vie. Elle est trop courte pour qu’on ne vive la passion qu’une seule fois."
Romy Schneider
("Siempre tengo que ir hasta el final, incluso si no está bien. Me gusta ir al límite de lo posible, tanto en la profesión como en la vida sentimental. No me arrepiento de nada! Hace falta tener varias pasiones en la vida. Es demasiado corta como para vivir la pasión una sola vez.")

" - Qu'est -ce-que tu fais? (¿Qué haces?)
   - Je te regarde." (Te miro)
Les choses de la vie, 1970, Dir. Claude Sautet


San Salvador, 5 de Noviembre de 2012

Cartel propaganda del festival de Cannes 2012
con imagen de Romy Schneider
Hace unos días, por casualidades de la vida, inicié un ciclo de Claude Sautet y vi esta joya. Es una película sin pretensiones, sin aspiraciones de pasar a la historia, pero lo hará para una minoría que, como yo, no se cansan de observar y analizar al ser humano; en el fondo, es una mirada de cerca a cosas que normalmente no se miran, un análisis profundo sobre la importancia de ciertas pequeñas cosas de la vida, la ausencia de importancia de otras cosas tan grandes, los anhelos incumplidos, los sueños cumplidos, las decisiones e indecisiones que nos condicionan, de como se funden y entremezclan los errores y aciertos en nuestro día a día, y sobre todo, de como en apenas 10 segundos, todo ese mundo robusto al que nos aferramos, se desmorona como un castillo de arena en la playa con la primera ola que se asoma, que en este caso, es un vehículo que se cala en una curva en el instante en el que el vehículo del protagonista la encara. Entonces, todo pierde sentido, porque quizás nunca lo tuvo más allá del que se le dio en presente, los momentos pasados se reinterpretan, se idealizan, se duda de todo y crece la confusión, y solo quedan unas pocas estampas que se almacenan en algún lugar recóndito del cerebro sin que seamos conscientes hasta que llega nuestra última hora. 




Pierre (Piccoli) en Les choses de la vie
conduciendo hacia La Rochelle

Hoy es lunes, y lo que iba a ser un fin de semana en Tikal, en el corazón de Guatemala, quedó truncado, quizás tan solo aplazado, en una curva, en el cruce entre dos carreteras, a pocos kilómetros de Honduras y de El Salvador, en el corazón del istmo centroamericano. 

Tengo que dar gracias, a ese ángel de la guarda que me ayuda en estos momentos, porque pude acabar como el bueno de Pierre en la película de Sautet. En mi caso no pasó de un destrozo de los vehículos, sobre todo del mío. 


Foto de mi coche tras el golpe, y de los
operarios que en las horas siguientes al
accidente repusieron las señales robadas
unos días antes... por unas horas no se evitó.
Los propios operarios me dijeron la pena que
sentían por el accidente...
"¿Quien considera usted que es el culpable del accidente?". Así me preguntó el del seguro. "¿Acaso importa?", contesté, aunque en mi interior pensé: "¿Culpable? ¿Culpable de qué?", parafraseando el alter ego de la famosa frase de Little Bill que Gene Hackman interpreta como solo él sabe hacer en Sin Perdón (Clint Eastwood, 1992). Culpable de ir demasiado deprisa aunque cumplía la velocidad máxima permitida, de que la arena en la calzada provocara que mis ruedas al frenar patinasen y el vehículo todavía adquiriese más velocidad, de que el otro vehículo fuera una camioneta de reparto más robusto que el mío, de que la curva al ser ascendente me dejara sin visibilidad de la otra carretera por lo que no pude saber que había un cruce, de que ningún coche hubiera pasado antes para que me hubiera percatado de este hecho, de que en un cruce sin señalización tiene la prioridad la carretera principal o, en su defecto, el vehículo que entra al cruce por la derecha (que sería mi vehículo), de que el cruce tuvo señalización pero hay gente que roba las señales para venderlas como chatarra y por eso no supe ni que había un cruce ni que mi carretera que debería ser la prioritaria, tenía sin embargo normalmente un ALTO, de que en el único punto en el que podría haber visto que había un cruce con otra carretera hubieran construido una pequeña zona cubierta, de que el otro vehículo no tenga seguro porque su patrón no puede o no quiere, de que si la conclusión fuera que no es mi "culpa" debería pagarlo todo él, de que el conductor, un humilde repartidor, Nicolás, de 47 años, con mujer e hijos, a razón de 15 euros diarios por jornadas de 10 horas al volante, no sería capaz de pagarlo pero que su patrón se lo descontaría del sueldo día a día, de que la señalización que faltaba la iban a reponer tan solo unas horas después de mi accidente porque el día anterior se les hizo de noche y no les dio tiempo... culpabilidad, de eso entiendo un rato... Yo no creo en la culpa, aunque la sufra a diario. A veces, sencillamente, no hay culpables, son "las cosas de la vida". Si acaso, los que por ganarse la vida sin trabajar tan duro como Nicolás, robaron las señales del cruce unos días antes, un cruce en el cual yo iba por la que debería considerarse ruta principal, pero que los ingenieros de tráfico decidieron que no fuera así (con el riesgo añadido), por no hablar de los ingenieros que diseñaron un cruce sin visibilidad. 

Me puse a mi como responsable, si no recuerdo mal argumenté algo así como: "YO SOY EL RESPONSABLE PORQUE NO TENGO NORMALMENTE LA PRIORIDAD, PERO NO PODÍA SABERLO YA QUE NO DISPONGO DE VISIBILIDAD POR IR EN UNA CURVA A IZQUIERDAS EN RAMPA Y PORQUE LAS SEÑALES DE STOP DEL CRUCE FUERON ROBADAS". Da igual, me hubiera puesto a mi siempre para que Nicolás no viera su sustento comprometido, pero qué importa... lo único importante es que salimos ilesos... tuvimos suerte.

Pero más allá de mi percance por tierras guatemaltecas, me quiero detener en este triángulo tan fructífero, enfatizando en el primer film de Romy Schneider de la mano de Claude Sautet, y sin olvidarnos por supuesto de Michel Piccoli. Pero ya será en mi siguiente blog...

No obstante, antes de cerrar este, y sin pretenderlo, ni tan siquiera sin ser consciente de ello hasta este mismo instante, tanto la película de Chabrol que da pie a este blog: Alice ou la dernière fugue, como la película que da título a éste y a mi próximo artículo el cual ya tenía en mente días antes del accidente del 2 de Noviembre (también tiene su aquel tener un accidente el día que se celebra en Centroamérica, y con gran fervor popular, el día de los difuntos) Les choses de la vie, giran en trono a un accidente de coche del protagonista principal, en el primer caso Sylvia Kristel en el segundo Michel Piccoli. ¿Porqué de tantas películas como he visto elegí titular este blog aliceouladernièrefugue? (Bueno, eso quizás si lo sé, porque al fin y al cabo este blog es en si una vía de escape). ¿Porqué vi Les choses de la vie pocos días antes de partir a Tikal? ¿Porqué me gustó tanto?

Son las casualidades de la vida, que cuando uno las observa frente a frente siempre nos dejan dudando si son o no casualidades.

Solo sé que recién llegado a casa de Guatemala me puse la película y la disfruté aún más si cabe... merece la pena dedicarle nuestro tiempo, que es a la postre, lo único que nos pertenece.


Escena mítica de la bicicleta con Michel y Romy (Les choses de la vie). Esta escena vale por si sola toda una carrera cinematográfica, toda una vida, y quien la observe sabrá que así no se actúa, solo se vive...




miércoles, 24 de octubre de 2012

“If you want a friend, get a dog (Si quieres un amigo, cómprate un perro)
Wall Street, 1987, Dir. Oliver Stone

San Salvador, 24 de Octubre de 2012

Imagen de Wall Street (New York, USA)
Wall-Street es una callejuela que a todo aquel que haya paseado por NY le habrá extrañado que sea el centro financiero mundial. Su nombre se origina en el muro de madera y lodo que construyeron los colonos holandeses en dicha zona en 1652 para proteger Nueva Ámsterdam de los ataques de los indios Lenape y de los Ingleses, siendo a la postre éstos últimos los que se llevaron por delante a los indios, a los holandeses, el muro (1699) y a todo aquel que se les pusiera por delante. Un siglo después, esa era la zona habitual donde especuladores y financieros acudían a negociar y comerciar y años después acabó edificándose allí La Meca de las finanzas… ¿o no? Quizás esa esté en Washington, en la Reserva Federal como denuncian Stone y Alita de pollo. Pero quien quiera saber en qué momento empezaron a jodernos que acuda a los artículos de “alita de pollo” que adjunto. Además le ayudará a entender la secuela descafeinada y mediocre de la carismática, que no brillante, Wall Street de 1987.


Pero hoy no quiero hablar de la crisis. ¿Para qué? Nos joden unos pocos, porque pueden y porque nos dejamos. Siempre pasó y siempre pasará, con suerte, a veces, cae alguno pero el resto se apoyan entre si, como el PP y el PSOE en España. Cosas de la demagocracia o demogracia, según el humor que se tenga. Pero si voy a hablar de las dos pelis del señor Piedra…

Oliver Stone
Parece increíble que el director de Platoon, Nacido el 4 de Julio, JFK o U-Turn, e incluso de la propia Wall-Street original, sea capaz de películas como esta secuela. Pese a verse superada por Apocalypse Now y Full Metal Jacket, la controvertida Platoon alcanza el podio -a mi juicio, claro, que para eso es mi articulo- dentro de las películas de la guerra del Vietnam, lo cual es un mérito por ser un tema muy recurrente en Hollywood. Sin olvidar que las medallas de oro y plata son para colosos como Coppola y Kucrick, lo cual refleja hasta qué punto el nivel es elevado y su tercer pusto es aún si cabe más lustroso. Sin irnos tan lejos, Wall Street fue una gran película sin pretender serlo, actores discretos como son Michael Douglas (6/10) o Charlie Sheen (4/10), dan lo mejor de si lo que permite a Douglas aspirar al notable. Mérito del director.


M. Douglas y C. Sheen durante el rodaje de Wall-Street
M. Douglas y C. Sheen durante el rodaje de Wall-Street
No deja de ser curioso que en los dos papeles principales contase con dos actores que tuvieron fácil llegar donde llegaron por méritos heredados, dado lo pedazo de actores que son sus padres. Este hecho queda patente en la propia Wall Street de 1987 porque Sheen padre se come a Sheen hijo con patatas en las escenas que aparecen juntos, pero el resultado es contundente y conforma una película de altos vuelos y muy original, aspecto que se aprecia en la existencia de frases que quedan para la historia del cine como la del título del blog o la famosa “If you’re not inside, you’re outside (Si no estás dentro, estás fuera)”, o “A fool and his money are lucky enough to get together in the first place (Un tonto y su dinero no están juntos mucho tiempo)”, o “When a man looks into the abyss and there is nothing staring back to him, at that moment a man finds his carácter, that is what keeps him out of the abyss (Cuando un hombre se asoma al abismo, se encuentra sólo, y en ese momento es cuando se forma su carácter y es eso lo que evita que caiga al abismo)” o “The main thing about money, Bud, is that it makes you do things you don't want to do (el principal inconveniente del dinero, Bud, es que te obliga a hacer cosas que no deseas hacer)”, y muchas más, casi todas del tiburón de las finanzas Gordon Gekko, el personaje interpretado por Douglas.


Gordon Gekko (M. Douglas)

No quiero cerrar esta parte sin detenerme unos instantes en el propio Gekko, un personaje que ha trascendido a la propia película creando en torno a si una aureola que lo define e identifica más allá de la gran pantalla. Icono del depredador sin escrúpulos, del manipulador capaz de sonreír mientras devora tus entrañas, del estandarte del fin justifica los medios en un universo donde solo hay cabida para el capitalismo alienador y salvaje… donde o matas o mueres, y que es la cruz y la cara de un sistema que, como Saturno, devora a sus hijos, puesto que de esos polvos vienen estos lodos, y que es en suma el origen de esta crisis en la que nos encontramos, Gordon Gekko es inherente al propio sistema que debe lo que es gracias a la avaricia del ser humano y, al mismo tiempo, es lo que lo corrompe y lo que quizás algún día lo condene.



Y entonces parió la abuela, quiero decir, llegó la secuela…



Como decirlo… Indignación, decepción, abulia… vamos una a una. Indignación porque una cosa es que el inepto de Shia Labeouf destroce lo poco que se puede sacar de Transformers, y otra muy distinta es que destroce la secuela de una película con un cierto cartel como Wall Street. Esto es un insulto. Porque Sheen no lo borda, pero no lo estropea, pasa sin pena ni gloria, alternando momentos buenos con momentos discretos, lo cual eleva aún más la actuación de Douglas, pero lo de este tiparraco… No vale ni para actor secundario (¿Bob?) en película muda. Si hay algo patético en el cine es la sobreactuación llevada al límite… y solo de pensar como sobreactúa cada escena da grima. ¿Es siempre mala la sobreactuación? Bueno, pues depende… Es bueno para telenovelas (a mi abuela le encanta), bueno para ciertas comedias muy determinadas como la inolvidable sobreactuación de Cary Grant en Arsenic and Old Lace (mal traducida por Arsénico por Compasión) de Frank Capra, pero es horrendo para el resto, especialmente para una película dramática, donde el enfoque de la interpretación hay que calibrarla muy bien... 

Decepción porque aunque la trama financiera de la secuela no es mala, la peli es inexplicablemente larga, los actores se arrastran, el final es patético, las relaciones personales son absurdas, ningún papel ni situación en la que aparecen ni Laboeuf ni su patética novia ni Douglas son creíbles (su personaje va de más a menos y al final se ahorca a si mismo y eso es responsable el Sr. Stone porque no le ha hecho eso a un papel, se lo ha hecho a un mito, porque Gordon Gekko deja de ser un personaje en el mismo instante que aparece sentado en su trono de Manhattan); no así la parte del FED que es lo único por lo que acabé de ver la película. 

Pero esta parte se podría haber resumido en 20 minutos, y como la peli dura 120… de ahí sale la abulia.



Había cerrado aquí el artículo pero no quiero cerrarlo con mal sabor de boca, por rescatar algo de la secuela, voy a poner una frase de Gordon Gekko que resume la peculiar -y no por ello falsa- filosofía de Darwinismo Social que encarna su personaje: The point is, ladies and gentleman, that greed, for lack of a better word, is good. Greed is right, greed works. Greed clarifies, cuts through, and captures the essence of the evolutionary spirit. Greed, in all of its forms; greed for life, for money, for love, knowledge has marked the upward surge of mankind. (El hecho es que, señoras y señores, la codicia, a falta de una palabra mejor, es buena; es necesaria y funciona. La codicia clarifica y capta la esencia del espíritu de evolución. La codicia en todas sus formas: la codicia de vivir, de saber, de amor, de dinero; es lo que ha marcado la evolución de la humanidad)”.

Gordon Gekko (Michael Douglas en Wall Street)
Podemos estar de acuerdos o no, pero el cabroncete de Gordon dice verdades como puños, quizás se le podrían reprochar las verdades que deja de decir, pero “nobody’s perfect”, verdad querido Wilder?


  

martes, 16 de octubre de 2012

"- Quelle est votre ambition dans la vie? (- ¿Cual es su ambición en la vida?)
  - Devenir immortel et mourir." (- Volverme inmortal y morir)
À bout de souffle, 1960, Dir. Jean-Luc Godard


Jean Seberg (À bout de souffle)
Aunque acabo de empezar un ciclo de cine del director francés Claude Sautet, he intercalado esta película de Godard de la que desconocía que se basa en un guión del propio Truffaut. Las interpretaciones son muy buenas, especialmente la de Jean Seberg, una de las actrices fetiche de la nouvelle vague, que muestra en esta su cuarta película esa dualidad de fuerza y fragilidad que dos años antes encandilara al mundo en Bonjour tristesse (Otto Preminger, 1958), su segunda película. Su fin, sobredosis a los 41 por barbituricos (1979), no ha tenido la misma repercusión mediática que el de Marilyn, 12 años anterior, aunque fuera en las mismas circunstancias. 


Jean Seberg (À bout de souffle)

À bout de souffle tuvo su remake yanki como toda película de éxito europea que se precie: Breathless (Jim McBride, 1983); pero ni Richard Gere llega al nivel de Belmondo, ni  Valérie Kaprisky llega al nivel de Seberg, y por supuesto la dirección queda a años luz, así como la puesta en escena (¿alguien en su sano juicio puede comparar el París de los 60 con la California de los 80?) porque entre oras cosas, la película es un homenaje al París de inicios de los 60.

La película, además, supone un antes y un después en películas de este género. Jean-Luc Godard, uno de los máximos exponentes de la nouvelle vague, crea un estilo de rodaje en esta película que será objeto de admiración para el futuro, en particular su ritmo vertiginoso gracias a largos planos secuencia grabados cámara en mano en exteriores (posible por cámaras más ligeras que sus predecesoras).


Seberg y Belmondo (À bout de souffle)
Así que el remake sustituye elegancia y sensualidad por acción y sexualidad. Mientras Jean Seberg alcanza la esencia de la sensualidad por su espíritu libre, embalsamador, de fondo insondable, un tanto enajenado de si misma, imposible de alcanzar, poseer o dominar, Valérie Kaprisky concentra su sensualidad en una carga sexual contenida pero que se vislumbra, conformando una película entretenida para sábado por la tarde de palomitas en el sofá, pero poco más. Quizás Seberg no sea tan buena actriz, prueba de ello fue que en estas primeras películas alcanzó su mayor nivel, y simplemente interpretó el papel para el que estaba predestinada porque era un calco de si misma, pero en cualquier caso tanto esta actuación como la de Bonjour tristesse, bordan la perfección.


Un detalle que aprendí al ver la película es que el gesto del anuncio de Martini donde un hombre (o mujer) desliza su pulgar por sus labios proviene  apura sus labios con el dedo pulgar es una burda y patética copia del gesto que ambos actores hacen en la película, Belmondo en su original y Seberg en una interrelación de lenguaje que solo puede ser comprendido por ellos, a modo de reclamo sensual y de semejanza, ¿quizás si acaso la unión por un sentimiento de desapego a una sociedad que les empuja en la dirección que no quieren ir, o por una necesidad inherente e innata de fuga?


J.P. Belmondo (À bout de souffle)
J. Seberg (À bout de souffle)


San Salvador, 30 de Septiembre de 2012

Hoy toca hablar bien, pero bien de verdad. Si hay algo que atrapa de El Salvador es la gente. El Salvadoreño en general da lo que tiene, aunque no tenga mucho, precisamente los que menos tienen son los que más dan (en Europa se dice lo mismo pero es una mentira como la copa de un pino, eso sería en los 50 o 60 pero de eso hace tanto…).

Pupusas
Otra cosa que me gusta de El Salvador es la fuerza de su naturaleza, como en todos lo países tropicales. La propia capital tiene zonas donde solo se aprecia verde aunque haya construcciones y es que la flora lo invade todo, incluso en un país como El Salvador donde la época de lluvias está muy concentrada en tan solo 3 meses. Esta flora da lugar a unos alimentos que te atrapan. El pipián, el güisquil, el ayote, el guineo, el loroco, el aguacate indio, el zapote, el mamey, el tamarindo,… Se une a estas frutas y verduras la carne de res que si bien es importada de Nicaragua, es de muy buena calidad. ¡Y como no hablar aquí de las pupusas, base alimenticia de ocio por excelencia! Así que la alimentación es buena y muy diferente a la que podemos encontrar en Madrid. Sirva como ejemplo la espectacular sopa de frijoles casera con té de Jamaica que me metí entre pecho y espalda ayer sábado gracias a la invitación de unos amigos a su casa.

Volcán El Boquerón (San Salvador)
Finalmente queda la majestuosidad de un país dominado por lo volcanes y con permanentes sismos. La propia capital descansa en el valle de un volcán activo, el boquerón, con un cráter de circunferencia quasi perfecta de 1500 m de diámetro, y en cuyas faldas se asienta mi casa. 

Su majestuosidad y hermosura solo se aprecia en todo su esplendor cuando asciende al Parque Natural que hay en su cima. Formando un todo está una pequeña (a su lado) pero más elevada prominencia denominada Picacho y que roza los 2000 metros de altitud; su identidad solo se puede constatar subiendo al Boquerón porque desde San Salvador las dimensiones de éste se comen al pobre Picacho pese a ser 120 m más elevado.

Es una pena la violencia que impide un turismo mucho más activo como en Costa Rica. Evidentemente no podría competir con la Rain Forest costarricense, pero si podría ofrecer algo similar a mejor precio unido a la cercanía de Guatemala y Honduras, con el barroco Español Colonial único en el mundo de Antigua y las ruinas mayas de Copán y Tikal. Pero el estado de las carreteras, especialmente en Guatemala, y sobre todo la peligrosidad de los desplazamientos, ahuyentan el turismo y el dinero que aportaría.

Una lástima porque podría generar mucha riqueza en un país que sin duda la necesita… 


  

lunes, 15 de octubre de 2012

“No me digas a quien puedo hacerle frente”
Hoffa, 1992, Dir. Danny DeVito

San Salvador, 29 de Septiembre de 2012

Ruinas mayas de Copán (Honduras)
En Centroamérica hay 4 países especialmente violentos: Honduras, El Salvador, Guatemala y México. Nicaragua queda por detrás, además de que la cuna del flor de caña merece un respeto. Es verdad que el caso de Méjico es tan brutal, y, porqué no decirlo, tan mediático por su cercanía a los USA, que sorprende… En primer lugar por el número en si, pero que al dividir por 120 millones de mejicanos, el valor que sale, no es tan alto como en esta parte de Centroamérica donde los países son más pequeños y las tasas son muy altas. Nadie desconoce algún caso de extorsión, incluso cuando quedando en silencio por miedo a represalias la mayoría de ellas. Hay un anuncio en la radio que es “hablemos bien de El Salvador”, irónicamente para culto a si mismo del corrupto expresidente del país Tony Saca, pero que no deja en si de mostrar una realidad de desolación social. Pero el país de uno es el país de uno y se le quiere siempre, aunque tenga asesinatos o aunque pague impuestos que van directos a sostener una partitocracia consentida. En fin, como decían Tipo y Coll, “la próxima semana… hablaremos del Gobierno”. Dejo un artículo debajo de hace unos días para quien se quiera entretener…

Ruinas mayas de Copán (Honduras)
Los romanos sin embargo carecían de estos problemas, más que nada porque al no haber google, no se enterarían… de hecho, ¿es lícito un mundo sin google? En cualquier caso, si parece que se puede estimar la duración y coste de su viaje en función del recorrido y los medios empleados. Es espectacular el trabajo desarrollado para llegar a este mapa interactivo. Ya puede uno dejar volar su imaginación e ir de Caesaraugusta a Petra alternando trirreme y caballo en un total de 43 días, y conociendo bien el coste, más que nada por aquello de la crisis y que el cambio denar-dólar no anda muy sobrado últimamente… Aquí dejo un mapa de carreteras romano interactivo a usar en google chrome para quien quiera aventurarse por esos mundos de Jupiter.

Copán no es Roma, porque solo Roma es Roma, pero es una verdadera delicia...




HONDURAS | Supera a El Salvador y Costa de Marfil en tasa de homicidios
Honduras tiene la mayor tasa de homicidios del mundo, según la ONU

Efe | Viena
Actualizado jueves 27/09/2012 12:54 horas

Honduras tiene la mayor tasa de homicidios del mundo, por delante de El Salvador y Costa de Marfil, y las muertes violentas son un fenómeno al alza que casi se han duplicado en una década caracterizada por un gran incremento del narcotráfico. Honduras ha pasado de contabilizar 51 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2001 a 92 en 2011, superando a El Salvador como el país más violento de Centroamérica, según el informe 'Delincuencia Organizada Transnacional en Centroamérica y el Caribe: Una Evaluación de las Amenazas', difundido por Naciones Unidas. Muy por debajo de esa cifra se encuentra El Salvador, con 69 homicidios por cada 100.000 habitantes, y el país africano de Costa de Marfil, con 57 muertos por la misma tasa de población.

El Triángulo Norte. “Algunas de las áreas más violentas del mundo se encuentran a lo largo de la costa hondureña y a ambos lados de la frontera entre Guatemala y Honduras", indica el documento. Estos países, junto a El Salvador, forman el denominado Triángulo Norte de Centroamérica […]

Inestabilidad. El informe destaca en varios puntos que desde la salida de Zelaya en 2009 la situación de violencia ha empeorado en el país y el tráfico de cocaína ha aumentado. "El resultado fue una especie de 'fiebre del oro' de la cocaína. Se dispararon los vuelos directos desde la frontera de la República Bolivariana de Venezuela con Colombia a las pistas de aterrizaje en Honduras, y comenzó una lucha violenta por el control de este corredor de la droga", señala el texto.

13% del PIB en cocaína. De esta forma Honduras, "particularmente siguiendo al golpe de Estado contra Zelaya en 2009", se ha convertido en un paso muy importante entre los países productores de cocaína de América del Sur y el principal consumidor, EEUU. Por Honduras transitó en 2010 cocaína por valor de 1.949 millones de dólares, el 13% del PIB del país, según la ONU. El documento también denuncia que parte de la droga pasa por puntos de control oficiales, y que las propias fuerzas de seguridad son una fuente de armas para el crimen organizado. Por último, la ONUDD también recuerda el daño que el clima de violencia tiene para la economía y para el crecimiento, suponiendo la principal barrera para las empresas a la hora de realizar inversiones. "El Banco Mundial ha estimado recientemente que una reducción del 10% de la tasa de homicidios podría impulsar un crecimiento del ingreso anual per cápita del 1% en El Salvador y del 0,7% en Guatemala y Honduras", concluye el informe.